Capítulo General de la Orden del Carmen

M. R. P. MÍCÉAL O’NEILL, PRIOR GENERAL DE LOS CARMELITAS

En el Capítulo General de la Orden del Carmen, celebrado en el Carmelo de Sassone, Italia, del 10 al 27 del mes de septiembre, salió elegido como nuevo Prior General de la Orde del Carmen, el Padre Mícéal O’Neill, el día 17 de dicho mes, festividad de San Alberto de Jerusalén.

Sucede en el cargo al Padre Fernando Millán Romeral O. Carm, quien dejó este oficio después de haber prestado un maravilloso servicio de entrega, entusiasmo y amor a la Orden del Carmen durante doce años.

El P.Mícéall O’Neill, nació el 2 de mayo de 1952. Es carmelita de la provincia de Irlanda. Emitió sus votos como Religioso Carmelita el 19 de septiembre de 1971. Actualmente desempeñaba el oficio de Prior en el Centro Internacional San Alberto (CISA), en Roma, Italia.

Ha realizado trabajos pastorales en el colegio secundario de Dublín y ha ejercido una gran labor misionera en Perú, en favor de los más pobres. Ha trabajado dentro del Consejo General como miembro de la comisión de Justicia y Paz. También ha trabajado al servicio del Institutum Carmelitanum, siendo un gran promotor de la espiritualidad carmelita.

Desde nuestra página WEB felicitamos muy sinceramente al Padre Míceál, al tiempo que le deseamos.


A continuación reproducimos el mensaje del Papa Francisco con motivo de la audiencia que tuvo lugar el día 21 de septiembre con los Carmelitas del Capítulo General.

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO, CON LOS CARMELITAS DEL CAPÍTULO GENERAL. DÍA 21 SEPTIEMBRE 2019

Papa Francisco con el Capitulo General

El Papa Francisco con el Capítulo General de los Carmelitas. Foto: Vatican Medi

El día 21 de septiembre, el Papa Francisco concedió una audiencia privada a los Carmelitas Capitulares, en la Sala Clementina. En su mensaje, teniendo en cuenta el tema del Capítulo, “Vosotros sois mis testigos” (Is 43,10); de una generación a la otra: llamados a ser fieles a nuestro carisma carmelita” (cf. Const 21) desarrolló tres ideas:

1.- Fidelidad y contemplación.
2.- Acompañamiento y oración.
3.- Ternura y compasión.

1.-Fidelidad y contemplación.“Es característico de la Orden del Carmen, aunque sea una Orden mendicante de vida activa y que vive en medio del pueblo, conservar una gran estima por la soledad y el desapego del mundo, considerando la soledad y la contemplación como lo mejor de su vida espiritual…”. Las Constituciones del 1995, que estáis revisando estos días, también lo subrayan: “A esta vocación contemplativa se refieren siempre los grandes maestros espirituales de la familia carmelita”. El modo carmelita de vivir la contemplación os prepara para servir al pueblo de Dios a través de cualquier ministerio y apostolado. Lo cierto es que, hagáis lo que hagáis, seréis fieles a vuestro pasado y os abriréis al futuro con esperanza si “viviendo en obsequio de Jesucristo” atendéis, especialmente, el camino espiritual de las personas”.

2.-Acompañamiento y oración.El Santo Padre nos recordó que “el Carmelo es sinónimo de vida interior”… “Los místicos y escritores del Carmelo advirtieron que ‘estar en Dios’ y ‘estar en sus cosas’ no siempre coinciden. Andar afanados en mil cosas de Dios, sin estar enraizados en Él, podrían pasarnos factura: perderlo a Él por el camino. Sta. Mª Magdalena de Pazzi previno que la ‘tibieza’ puede instalarse en la vida consagrada cuando los consejos evangélicos son sólo una rutina y el amor a Jesús se desplaza del ‘centro’ de la vida”. Seguidamente, advirtió sobre el peligro de la mundanidad, que también se nos ha instalado en la vida de nuestra Orden. Sus predecesores nos han enseñado de modo ejemplar a vivir más ‘dentro’ que ‘fuera’ de nosotros, y a viajar hacia el “más profundo centro” pues allí habita Dios, y allí nos invita a buscarlo. El verdadero profeta de la Iglesia del futuro será aquel que venga del “desierto”, como el profeta Elías, cargado de mística…”.

Nos recordó también: “acompañen a la gente a “tratar de amistad” con Dios. “De hablar de Dios u oír de Él -decía Sta. Teresa- casi nunca me cansaba” (V 8,12). Nuestro mundo tiene sed de Dios y confía que los carmelitas, maestros de oración, les ayuden a salir del ruido, la prisa y la ‘sequía espiritual’. No se trata de enseñar al pueblo a “acumular oraciones’, sino a ser hombres y mujeres de fe, amigos de Dios, que recorren juntos a ellos las vías del espíritu. Del silencio y la oración verdadera nacerán comunidades renovadas y ministerios auténticos. Como buenos artesanos de fraternidad, depositen su confianza en el Señor, venciendo la inercia de la instalación y evitando la tentación de reducir la comunidad religiosa a ‘equipos de trabajo’, que pudieran acabar diluyendo los elementos más básicos de la vida religiosa. La belleza de la vida comunitaria es en sí misma un ‘lugar de referencia’ que genera tranquilidad, atrae al pueblo de Dios y contagia la alegría del Cristo Resucitado. El carmelita, profeta de fraternidad, transmite la alegría de ver en el otro a un hermano a quien sostener y amar y con el que compartir la vida.

3.-Ternura y compasión. El contemplativo tiene un corazón compasivo. Cuando el amor se debilita todo pierde su sabor. El amor verdadero, diligente y creativo, es bálsamo para los que están cansados y agobiados…”.Si algún día a nuestro alrededor dejan de haber enfermos y hambrientos, olvidados y despreciados -los minores de los que habla vuestra tradición mendicante- no es que no estén, sino, sencillamente, es que no los vemos. Los pequeños y los ‘descartados’ siempre los tendremos, ofreciéndonos una oportunidad para que la contemplación sea una ventana a la belleza, a la verdad y, también, a la bondad”. Citó al Bto. Angelo Paoli, del cual celebraremos prontamente el tercer centenario de su muerte, subrayando que confiaba en la providencia divina, afirmando que tenía “una despensa en la que nunca falta de nada”. “¡Ojalá que vuestra despensa rebose de “compasión” ante toda forma de sufrimiento humano!” -afirmó el Papa Francisco.

Más adelante afirmó: “la contemplación sería sólo un episodio accidental si quedara reducida a arrobamientos y éxtasis que nos alejasen de la alegrías y preocupaciones de la gente. Desconfíen del contemplativo que no es compasivo. La ternura, según el estilo de Jesús nos vacuna contra la “pseudomística”, la “solidaridad de fin de semana” y la tentación de mantenernos alejados de las llagas del Cuerpo de Cristo. Las llagas de Jesús son aún hoy visibles en el cuerpo de los hermanos que están desnudos, humillados y esclavizados. Tocando estas llagas, acariciándolas, es posible “adorar al Dios vivo en medio de nosotros”. “Hoy se necesita una auténtica ‘revolución de la ternura’ que nos haga más sensibles frente a las noches oscuras y los dramas de la humanidad.

Seguidamente, pasamos al almuerzo en el CISA. Fue un momento hermoso de fraternidad, donde la comunidad y los empleados del Colegio de San Alberto, se multiplicaron en detalles hacia todos los capitulares. La cordialidad y cercanía del Papa Francisco, la profundidad de su mensaje, nos ayudarán a continuar con la reflexión sobre nuestra identidad en el próximo sexenio.

https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2019-09/papa-francesco-frati-carmelitani-udienza-vaticano-mondanita.html

 

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